Ascensión al Volcán Cotopaxi (5987 m), Ecuador.

Aunque fue en 2005 cuando realizamos esta ascensión, he rescatado parte de este texto de un artículo que escribimos en el anuario de  la naturaleza de Cantabria, Locustella, quizás porque me apetecía de alguna manera recordar todos aquellos meses vividos en un país tan impresionante como es Ecuador, al que tan agradecido estoy en muchos sentidos.

 

13Ilinizas Norte e Ilinizas Sur, vistos desde las laderas del Cotopaxi

12Cerro Antisana, desde el refugio

10Los Ilinizas, de nuevo

 

Dice una antigua leyenda que hace muchos años Taita Cotopaxi y Mama Tungurahua formaban un conflictivo matrimonio. Ambos discutían día y noche, y a menudo durante sus peores discusiones se arrojaban piedras el uno al otro. Fue entonces cuando nació entre ambos la montaña Saraucu, surgida de los montones de piedras que ambos cónyuges se arrojaban. Saraucu se hizo incluso más grande que Cotopaxi, y fue entonces cuando éste último entró en iracunda erupción. Ésta fue tan tremenda que derribó el montón de piedras de Saraucu, haciendo que hoy sea sólo una pequeña loma. Durante siglos, los incas rezaron bajo las faldas de Cotopaxi, donde aún hoy es posible ver las piedras de culto, rogando para obtener buenas cosechas.

 

11Paisajes volcánicos

9Paisajes volcánicos

11Paisajes volcánicos

 

Su ubicación en la provincia de Cotopaxi y a unos 60 km al sur de la ciudad de Quito, permite la contemplación de sus laderas permanentemente cubiertas de hielo y nieve desde la misma capital, en aquellos días en los que el murallón oriental de la Cordillera de Los Andes no se encuentra cubierto por las nubes.

Con sus 5.897 m está considerado como el volcán activo más alto del mundo. Ha sido históricamente un volcán catastrófico: los primeros documentos que se tienen de sus erupciones datan de 1534; desde entonces el Cotopaxi ha presentado varias erupciones importantes. Éstas generaron caídas de cenizas y escorias, flujos de lava, flujos piroclásticos y lahares que afectaron severamente las aldeas aledañas. Un damático ejemplo de los efectos destructivos del volcán es la ciudad de Latacunga, destruida en 1742, 1768 y 1877, principalmente por el efecto de los destructivos flujos de lodo y escombro (lahares), generados como consecuencia de la fusión parcial de la capa de hielo y nieve del volcán. Morfológicamente hablando, el Cotopaxi es un estrato-volcán joven, de forma cónica y simétrica, con un diámetro basal de unos 20 km y un perfil originado por la emisión de lavas, cenizas y materiales que tras su acumulación determinan esa regularidad en las laderas de pendientes con flancos que oscilan entre los 30 y los 45 grados. Su extraordinaria altura se debe a su desarrollo sobre los vestigios de un cono volcánico anterior. La cima se encuentra coronada de un refulgente casquete glaciar con un volumen estimado 0,5 Km cúbicos, con un cráter de espectacular boca circular de 800 m de diámetro y unos 100 de profundidad, donde la intensa actividad de las fumarolas no permite la acumulación de nieve. El efecto del calentamiento global es patente en el glaciar de Cotopaxi: si bien en la actualidad sus hielos descienden hasta una altura de 4900 m de media, hace 20 años el pie del glaciar alcanzaba los 4600 m de altitud.

 

14Glaciar del Cotopaxi

8Seracs en las inmediaciones del refugio

15Paseucos de aclimatación

Cotopaxi fue escalado por primera vez en 1872 por el alemán Wilhem Reiss, acompañado por el colombiano Ángel Escobar. Sin embargo se puede afirmar que la expedición a este volcán más importante jamás hecha, fue llevada a cabo por el inglés Edward Whymper, que junto a los hermanos Carrel, italianos, pasó una noche acampado en el cráter del Cotopaxi. Ellos hicieron los primeros ascensos a gran parte de los picos más altos del país: Chimborazo (6310m), Cayambe (5790 m), Antisana (5758 m), Iliniza Sur (5248 m), Carahuairazo (5020 m), Sincholagua (4893 m), Cotacachi (4944 m) y Sara Urco (4670 m), lo cual no deja de ser una hazaña, si tenemos en cuenta los precarios medios de los que se disponía en aquella época de estas primeras ascensiones en territorios andinos.

 

16Fauna en las inmediaciones del refugio

5Barreras de seracs

4Frescor matutino

 

Admirados por este gigante, decidimos intentar su ascensión. Una vez contratados los guías y tras un acceso rodado al Parque Nacional, llegamos al refugio situado a 4800 m. Ya de antemano habíamos decidido alargar un poco nuestra estancia 12 horas más, con el motivo de optimizar la aclimatación de nuestro organismo a la altura y la falta de oxígeno. Tras unas horas de descanso en nuestras literas, comenzamos el ascenso a la 1 de la mañana, cuando el glaciar se encuentra en las mejores condiciones para su tránsito, ya que la solidez del hielo, gracias al frío, puede evitarnos más de un problema con grietas ocultas.  Para la ascensión es recomendable una buena condición física y una aclimatación adecuada, amén de unos conocimientos básicos en el uso de las herramientas de progresión glaciar: la vía normal no presenta grandes dificultades técnicas, y el desnivel a superar no supera los 1200 m, pero la falta de oxígeno se nota, y no poca gente da media vuelta por los síntomas del Sorochi (mal de altura en el idioma Quíchua).

 

17A la altura de Yanasacha (piedra negra)

6Seguimos ascendiendo

Iniciamos pues la ascensión en una apacible noche sin apenas viento ni nubes, gracias a lo cual pudimos contemplar perfectamente en la lejanía las luces de la estrecha y alargada capital de Ecuador, Quito, situada casi en el extremo norte de la denominada “Avenida de los Volcanes”, un impresionante pasillo que se alarga hacia el sur y jalonada por un buen número de estos en sus márgenes a lo largo de todo el surco.

La ascensión a la luz de los frontales puede ser monótona, pero a las seis de la mañana amanece, momento en el cual nos topamos con un impresionante resalte denominado Yanashasa o Piedra Negra, muy cerca de la cima. En este momento el tiempo es variable, con intermitencia de claros y neblinas, y un ligero viento que empieza a levantarse. Ya en la cumbre, el aire enrarecido y el intenso frío nos trasporta a un leve estado de ensoñación mientras contemplamos por fin la magnitud del negro cráter y los fantasmales vapores sulfurosos que surgen de su interior.

 

18Foto de cumbre

7El impresionante cráter, de 800 m de diámetro

 

Unos minutos de descanso, las felicitaciones y las fotos de rigor, nos permiten recuperar el resuello para iniciar el descenso, llenos de agradecimiento y veneración hacia el dios-volcán Cotopaxi por habernos abierto las puertas de su reino.

 

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Escalada en hielo en Val di Cogne (Italia)

Invierno de 2012: estábamos muy ilusionados con nuestro primer viaje a escalar en hielo, al menos para tres de nosotros, así que tras dudar unos días entre ir a  Noruega o Italia, nos decantamos por esta última, con Val di Cogne como destino final. Las temperaturas han subido en el valle durante los últimos días, pero las cascadas más clásicas de dificultad moderada no presentan escasez de hielo: sin embargo para los glaciaristas más o menos extremos no se dan las condiciones apropiadas para las cascadas difíciles, más tiesas y colgantes, pero para nosotros es suficiente: necesitamos hacer metros, colocar muchos tornillos, y sobre todo disfrutar a ser posible sin tensiones, aunque hemos pasado algún ratillo más que entretenido.

9Vía Patri, con sus dos variantes de salida

Somos 4: María, Samu, Mario y yo, pero en el aeropuerto coincidimos con 4 cántabros más. El vuelo con Ryanair a Bérgamo es barato y corto: cierto es que volar con esta compañía aérea si bien no es lo más cómodo, te hace agudizar el ingenio con toda la logística que requiere la facturación vía Internet, la impresión de billetes, pero sobre todo, la preparación del equipaje: cualquier olvido de billetes, exceso de peso, etcétera, se paga caro. Me consta que varias cordadas han viajado con las botas de alta montaña puestas, amén de las chaquetas de plumas y otros atavíos con tal de evitar este exceso de peso.

3Mario espera turno en una reunión

SAMSUNG DIGITAL CAMERATubo-diedro en Lilaz 

10Samu en acción

 

1Mario Collado: primer largo de Patri

 

Una vez en Bérgamo alquilamos un coche y ponemos rumbo a Cogne, previa parada en un supermercado para hacer la compra, que aunque siendo 4 como somos, en un descuido el Sr Collado se ha dedicado a barrer las estanterías de comida para directamente verterlas en el carrito, con lo cual el hacer la compra para una semana ha sido cuestión de 10 minutos.

Llegamos al apartamento y nos recibe Anne, Francesa, con muchos años de residencia en Cogne, y dueña de los apartamentos que se distribuyen en una casa de 4 pisos. El apartamento está bastante bien, y Anne, la dueña, promete, ya de entrada ha puesto a nuestra disposición una caja llena de naranjas.

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Vista de la parte alta de Patri, un regalo para la vista. María disfrutando en la maraña de chorros helados

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Salida de la izquierda

Al desembalar el material me doy cuenta de que se me han olvidado los arneses, el mío y el de María, además de los guantes. Nunca cambiaré, y la verdad, no tengo ganas de volver a Cantabria a por ellos, con lo cual a la tienda de montaña directo, donde nos atiende un tipo regordete con delantal de ferretero que además nos afila los piolets y los crampones por la cara: esto es venta detallada y trato personalizado como debe de ser en este tipo de tiendas.

Ya instalados, a la mañana siguiente nos dirigimos a la Cascada de Lilaz: un viaje en coche de 5 minutos y una tremenda aproximación de 3 minutos más hasta pie de vía nos dejan exhaustos. Es una vía que se encuentra en el mismo pueblo, a una cota de 1600 m, bastante baja, con lo que el ascenso de las temperaturas la afectan más. Mario y Samu se meten de lleno, y mientras María y yo esperamos turno, empiezan a llegar cordadas: no me gusta sentirme presionado, así que nos vamos por una variante de dos largos muy fáciles que empieza más abajo, y desembocamos al pie del segundo largo de Lilaz. Al pie de este sencillo muro hay un auténtico laguillo dispuesto a tragarse no solo el material que se te pueda caer. Superada esta cascada, hay que patear por el lecho del arroyo helado para llegar a un muro vertical de unos 10-12 m que puede ser acometido por muchos sitios: María y yo nos decantamos por un tubo-diedro muy divertido. A nuestra derecha un catalán lo ha pasado bastante mal: al verse sin confianza ya saliendo por arriba, ha dejado hincados los piolets, lo cual no nos explicamos, y ha conseguido salir con la ayuda de una cuerda que le han tirado desde la reunión justo encima.

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María en la goulotte final de Acheronte

Los dos siguientes largos son muy fáciles y hace calor, con lo cual tras finalizar la vía damos la jornada por terminada, contentos con la toma de contacto.

Anne, la casera, una mujer muy expresiva y risueña, sigue dándonos muestras de lo extrovertida que es, y nos deja unos libros con buenas fotografías de alpinistas franceses, autografiados, para más tarde enseñarnos su álbum de fotos personal escalando con parte de esos alpinistas: quien iba a decir que esta mujer de nariz colorada, manos inquietas y sonrisa permanente escalaba hasta hace pocos años.

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Dolor de gemelos

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Más dolor de gemelos en Acheronte

Cansadetes, nos acostamos para madrugar al día siguiente en busca de otra de las vías clásicas de Cogne: Patri. Aunque madrugues, siempre tendrás una cordada de gente por lo general no española que ha llegado antes, y en este caso es más de lo mismo. Entramos el primer muro por la derecha procurando no mirar mucho para arriba, pues llueven perdigones, almendras y alguna que otra manzana de hielo. Los tres primeros largos son muy bonitos y te depositan en una especie de gran anfiteatro con varias cascadas y variantes de salida con diversos grados de dificultad. El muro de la izquierda tendrá unos 40 metros y desemboca en una preciosa goulotte, con reunión en cueva de hielo intermedia incluida. María y yo nos encuevamos a mitad de cascada y nos dejamos la goulotte sin hacer……volveremos. Una pasada de vía, la pena es que hemos encontrado gente: es lo que tienen las aproximaciones cortas: en este caso, una hora de pateo, más o menos.

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Reunión

Cenamos opíparamente, cuando nos damos cuentas de que Mario y Samu no nos quieren: están enamorados de sus smartphones, no cesan de acariciarlo y de decirles cosas bonitas: se van a la cama con ellos.

Sigue el buen tiempo, y las temperaturas relativamente altas, pero estamos disfrutando: a la mañana siguiente vamos a una vía a la derecha de Patri: Acheronte. Viendo el primer largo desde abajo nos impresiona su forma de chorro gigante: una pasada. Para no variar, tenemos dos cordadas por encima. La chica inglesa que va de segundo no ha cogido un piolet en su vida, y entre temblorosos mandobles consigue clavar las hojas lanzándonos buenas porciones de hielo. Mas arriba pierde un tornillo que nos va a caer a los pies: ha tenido suerte. Se trata de una vía increíble, un poco deslucida por la rampa de nieve que va del primer al segundo largo: los siguientes 4 largos son impresionantes, una vía muy encajada por goulottes de diversa inclinación y hielo perfecto, aunque bastante picada ya a estas alturas del año. Para mi gusto, la más bonita de todas las que hemos hecho en el viaje.

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Apartamento con vistas

Preparo un engrudo de patata y huevo que quiso ser tortilla gracias a la sarten superadherente, así que cenamos y a la cama, smartphones incluidos: los cargadores echan fuego.

Luce el sol, madrugón y nos vamos a Flash Estivo, esta vez sin Mario, que hoy libra. Una aproximación de casi dos horas, con unas buenas rampas nos plantan a pie de vía: no hay nadie, salvo una pareja en una vía a la derecha cuyo nombre no recuerdo. María tira de primera, y como somos muy listos, no hemos ojeado antes el croquis: ni reuniones en roca ni nada, monta sobre la marcha. El segundo largo lo improvisamos por la izquierda, para llegar a unos abalakovs más que erosionados por el deshielo: aquí nos rajamos, no lo vemos claro, porque está subiendo la temperatura, y 20 metros por encima de nosotros penden una buena cantidad de carámbanos, monstruosos Calippos que nos han visto cara de diana, así que para abajo: “habrá que hacer unos abalakovs nuevos” decimos, pero claro, se nos olvidó el gancho y no hay manera de pasar el cordino (aplausos),………..vaya cordada de mis co…es. Reforzamos con tornillos los abalakovs viejos, y al ver que aguantan los rápeles de María y Samu, retiro los tornillos y bajo con fingida confianza hasta la siguiente reunión, y cagando vinagre para abajo. Justo a tiempo, empiezan a caer bombazos en la vía. Vaya liada en un rato…….mucha vidilla, de estas cosas se aprenden, porque quieras o no, se te graban a fuego.

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María en la goulotte final de Acheronte

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Mont Blanc, o mejor dicho, Monte Bianco, vertiente italiana

Otro día más y otra vía: E Tutto Relativo reza su nombre: subimos las dos cordadas y no tenemos el temple ni los brazos suficientes para finalizar el segundo largo, un muro vertical que me obliga a destrepar quitando los tornillos bajo la atenta mirada de unos alemanes que pacientemente esperan su turno. Los brazos están cansados tras unos cuantos días de escalada a la que no estamos muy acostumbrados, pero hemos aprendido muchas cosas.

Con mucha pena empacamos nuestras cosas y vuelta para casa………

Adjunto un link a una página web muy interesante, que ofrece buena información sobre todo tipo de vías en muchos sitios de Europa.

http://www.camptocamp.org/

Además la dirección de correo electrónico de Anne, cuyos apartamentos están en el mismo pueblo y tiene un trato muy agradable.

anne.herman@hotmail.it

Los Cañones del Ebro en bicicleta

Cuando desde Cantabria atravesamos los puertos de El Escudo primero, y Carrales después, una vez inmersos en la parte norte de la provincia de Burgos,  nos encontramos con  un paisaje peculiar, de relieve plano o suavemente alomado, mesetario, cubierto mayormente de un tipo de vegetación de monte bajo bien adaptado a estos elevados páramos rocosos: todo lo anterior junto con un cierto rigor climático y núcleos de población pequeños, poco habitados y dispersos, pueden conferir al conjunto cierto aire de desolación y abandono.

SAMSUNG DIGITAL CAMERAAproximándonos a la hoya de Huidobro

 

SAMSUNG DIGITAL CAMERAGanado variado en Huidobro

 

Esto es lo que siempre me ha sugerido este entorno que desde pequeño he atravesado decenas de veces de camino a las tierras del vino y el cordero a visitar a la familia. Sin embargo estos territorios ofrecen mucho más de lo que a primera vista se adivina, sobre todo cuando descendemos y nos vemos sumergidos en el tremendo tajo que el río Ebro y algunos de sus afluentes han excavado en la rocosa superficie del páramo.

La ruta a continuación descrita discurre a caballo entre la parte alta de dicha superficie y el fondo del cañón, las dos caras de un mismo entorno natural cuya sobriedad queda  descartada tras 57 kilómetros de increíble recorrido.

 

SAMSUNG DIGITAL CAMERAGanando la superficie del páramo

 

SAMSUNG DIGITAL CAMERABajando en dirección a Valdelateja: Espigüete y Curavacas al fondo

 

SAMSUNG DIGITAL CAMERAMezcla de paisajes: llanuras, cañones, montañas

 

Partimos del parking de Pesquera de Ebro, bonito enclave a las orillas del Ebro con las rojizas paredes de Sobrepeña vigilando su quietud, y tras un corto tramo por carretera, cogemos un camino siempre boscoso, que a media ladera primero, y paralelo a un arroyo después, nos deposita en la Hoya de Huidobro, un pequeño valle en forma de depresión circular que los agentes erosivos se han encargado de construir, y cuyo pueblo, Huidobro, ha servido antaño de base de explotación de diferentes recursos minerales, como son el petróleo y el cobre; a día de hoy las únicas explotaciones que encontramos son las ganaderas.

Dos o tres kilómetros de ascenso por carretera nos sacan de la hoya, y ganamos el Alto de las Rozas, a casi 1100 m sobre el nivel del mar, bajo la atenta mirada del parque eólico de Peña Otero: a partir de aquí una rápida bajada por una pista de buen tránsito nos acerca a Nocedo: sin detenernos subimos una fuerte rampa herbosa que discurre entre las mismas casas del pueblo y que en pocos minutos nos deposita en lo alto del páramo, donde los caminos se diluyen ligeramente: nos resulta de gran ayuda el gps para saber la dirección correcta, aunque con un mapa y cierta picardía se puede intuir. Ahora ya si estamos en pleno dominio del jabalí, con caminos estrechos rodeados de un monte bajo de encinas, que nos obligan a prestar atención a las piedras y a las especies espinosas no aptas para los que no llevamos tubeless en las ruedas: el camino llanea, y en el momento que empieza a descender se abre ante nuestro ojos el cañón al que nos dirigimos, con el telón de fondo de las altas cumbres de la Montaña Palentina nevadas. La bajada es por una pista teóricamente rápida, pero el barro arcilloso, a modo de pasta, impide un cómodo descenso, aumentando la anchura de nuestras ruedas hasta frenarnos totalmente. Una caída nos convierte a mi bici y a mí en dos luchadores de barro rojizo mirándonos en el suelo.

SAMSUNG DIGITAL CAMERALa variante resultó ser la solución más cómoda…..

 

SAMSUNG DIGITAL CAMERAZonas ciclables increibles…..

 

Muy cerca ya de Valdelateja nos encontramos con un camino muy roto y técnico, de tremendos escalones que requieren apearse de la bici, por lo que cuando llegamos a la altura de la portilla verde que se encuentra en el camino, seguimos por la izquierda de dicha portilla: la elección ha sido acertada: nos encontramos con un precioso sendero bajo unas paredes, con la Ermita de Santa Centola y Santa Elena siempre a la vista: llama la atención la ubicación de dicha construcción en lo alto de un cerro aislado, rodeado por el antiguo cauce del río Rudrón, afluente del Ebro. En geomorfología, es lo que se denomina un “meandro abandonado”: se puede decir que el río va excavando en la roca una curva cada vez más pronunciada a lo largo de miles y miles de años, hasta que llega un punto en el que le resulta más fácil seguir recto que trazar toda la curva, quedando ésta abandonada en forma de antiguo cauce. El caminillo de bajada hasta Valdelateja es 100% recomendable, ciclable y muy bello, aunque requiere cierta atención en todo su recorrido hasta el pueblo. Insistimos en recomendar esta variación a la izquierda de la portilla verde sobre el recorrido original que encontramos en los tracks descargados de la red.

Valdelateja es un bonito pueblo a la orilla del río Rudrón, y siguiendo su curso por su margen derecho entramos de nuevo en el Cañón del Ebro en el momento en que el afluente se une con el río principal. De nuevo estamos pedaleando por un estrecho sendero paralelo al río, muy divertido, con suaves subidas y bajadas, hasta que llegamos a la pasarela que hemos de atravesar a la altura de la Central Hidroeléctrica, desde donde parte una pista, esta vez más ancha, que discurre por la margen derecha del río hasta Quintanilla Escalada. Estos impresionantes cañones que nos rodean se formaron gracias a la incisión de los ríos que circulaban por la superficie plana del páramo, y que fueron profundizando poco a poco a favor de las fracturas que se encontraban en los grandes paquetes de roca caliza: la plenitud de las formas de modelado la encontramos al llegar al pueblo de Orbaneja del Castillo, donde llegamos tras seguir otro precioso sendero: el cañón describe una estrecha curva de 180º, formando una estrecha lengua de tierra rematada por una serie de paredes anaranjadas, verticales, y en parte descompuestas: es el denominado Castillo de Orbaneja.

 

SAMSUNG DIGITAL CAMERATípicos espolones calizos del borde del páramo

 

SAMSUNG DIGITAL CAMERAEn las inmediaciones de Orbaneja del Castillo

 

SAMSUNG DIGITAL CAMERAOrbaneja bien merece una parada

 

SAMSUNG DIGITAL CAMERAHoz del río Ebro en Orbaneja

 

La disolución de la roca caliza ha dado lugar a su vez a un complejo sistema de cavidades, surgencias, tobas, cascadas, y asombra contemplar la manera en que el pueblo de Orbaneja ha sabido integrarse en un paisaje en el que el agua ha sido el artista que ha dejado su impronta sobre un lienzo de roca.

SAMSUNG DIGITAL CAMERAJesús Delgado “Chusito”, obispo de Turzo

 

Salimos por la parte alta del pueblo siguiendo un camino, que tras cruzar la N-623 y  un par de repechos nos deposita en el pueblo de Turzo, desde donde iniciamos una bajada hasta el fondo del cañón por un estrecho y muy divertido camino donde es fácil emocionarse, ya que parece hecho ex profeso para el disfrute de la bicicleta de montaña. Una vez que hemos ganado el fondo del cañón de nuevo rodamos durante un par de kilómetros hasta Pesquera de Ebro, el punto de partida.

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Escalando en el entorno del Hoyo Oscuro (Macizo Central Picos de Europa)

Enero de 2013: Ya había ganas de salir al monte y quemar un poco los excesos de las copiosas comidas y las pantagruélicas cenas tan típicas de finales de un año y principios del siguiente, así que María y yo nos acoplamos al plan de Joe, Pelayo, Seco y Rosa, que son todos buenos amigos del teleférico y amortizan rápidamente su “forfait de temporada” de este “montacargas alpino” de Fuente Dé en beneficio de su grandísima afición a la montaña: esta gente no para, y aparte del buen humor que se gastan, siempre es fácil aprender cosas nuevas con ellos.

joe1Parte del grupo preparándose: de fondo, el objetivo. Foto de Joe/Rosa 

OLYMPUS DIGITAL CAMERARosa llegando a la segunda reunión. Foto de Pelayo

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERARampas de nieve. Llegando a la segunda reunión. Foto de Pelayo

La idea es hacer una vía bautizada como “Petit Palanca”, que J.Sáenz y F.Zamora abrieron en 2008 en un pico sin nombre de 2309 m en el extremo suroccidental del Hoyo Oscuro, justo enfrente de la cara sur del Pico San Carlos.

El viento sur de las últimas semanas hacen que la nieve no sea tan abundante como debiera ser para la época del año en la que nos encontramos, y las altas temperaturas no permiten a las vías encontrarse bien formadas aunque algunas de ellas se encuentren marcadas, según testimonio de unos cuantos amigos montañeros que han estado escalando algunas vías e inspeccionando otras muchas.

Salimos de la estación de El Cable y nos dirigimos a la Canal de San Luís por los Hoyos de Lloroza en una agradable marcha de aproximación en la que Seco, que va con esquís de travesía, progresa a toda velocidad. En poco más de una hora nos encontramos al final de la canal que desemboca  en la parte occidental del Hoyo Oscuro, un precioso y enorme anfiteatro delimitado al norte por  la Torre de Altáiz (2335m), el Pico San Carlos (2392 m), la Torre del Hoyo Oscuro (2431m), y atravesada en su mitad como un hachazo por la Horcada Verde. La parte meridional del Hoyo Oscuro está flanqueada por una barrera rocosa formada por una serie de picos sin nombre, en cuya parte más occidental se encuentra la cara norte de nuestro objetivo, una esbelta cumbre de 2309 m.

joe4María disfrutando. Foto de Joe/Rosa

OLYMPUS DIGITAL CAMERAJoe armado hasta los dientes….sonaba aquello como el campanu de una vaca

SAMSUNG DIGITAL CAMERAJoe saliendo de la primera reunión

joe3Pelayo empezando la parte más interesante de la vía: el último largo. Foto de Joe/Rosa

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Seco con los esquíes a cuestas. Foto de Pelayo

 

Ascendemos desencordados una centena de metros por pendientes de unos 50º y montamos reunión con unas estacas junto a un primer escaloncito que días antes quiso albergar hielo, pero que a día de hoy presentaba un ligero cascarón de neviza. Un poco más arriba, y tras progresar por una buena rampa de nieve protegible en roca a la izquierda con algún friend, llegamos al pie del resalte que hace la vía algo más picante, pero que se encuentra en condiciones deplorables, y que con buen criterio Joe y Pelayo han rodeado por la derecha, para seguir ascendiendo por rampas de nieve hasta unas rocas donde montamos reunión, esta vez con un par de aliens.

SAMSUNG DIGITAL CAMERALargo superior de la vía

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Joe, con ambiente en la parte final de la vía. Foto de Pelayo

 

 

 

A partir de aquí la vía se hace más entretenida, 55º-65º, y encontramos algo de roca en la línea donde poder proteger sin problemas para progresar hacia la última parte, en la cual la ruta se encajona un poquito, ganando ambiente y belleza. Terminamos la vía, y buscando escapar del viento y añorando las caricias del sol pasamos al otro lado de la montaña para comer algo y charlar un rato, antes de descender tranquilamente por la Colladina de las Nieves hacia la Canal de San Luis, bajo la atenta mirada de La Padiorna.

En resumen, una vía entretenida y asequible, en un día magnífico con buena gente.

 

SAMSUNG DIGITAL CAMERALuces y sombras con el grupo de Peña Vieja-Peña Olvidada al fondo

SAMSUNG DIGITAL CAMERACroquis Vía “Petit Palanca”. Pico sin nombre. En verde aparece señalado el itinerario original; en rojo, el que nosotros seguimos dadas las malas condiciones de ese tramo.

En bicicleta de montaña por Cabuérniga y Puertos de Sejos

14 de Noviembre de 2012: en vista del buen tiempo anunciado quedamos en el pueblo de Saja con el propósito de realizar un itinerario más bien ambicioso para la hora a la que partimos, pero con la idea de improvisar si el tiempo se nos echa encima.

Salimos del mismo pueblo para remontar un pequeño tramo por carretera y coger la pista que parte a mano izquierda en el lugar conocido como El Paulinar. Se trata de una pista ascendente que trascurre en su mayor parte por medio de un precioso hayedo, que además a estas alturas del año se encuentra en plenitud. Tras 7-8 km de trayecto nos plantamos en la Braña de Espina, no sin haber observado antes desde nuestras bicicletas los Altos de Campucas y Sobrecomillas a mano izquierda, que junto con Tambuey constituyen las elevaciones principales de este cordal que separa la zona de Palombera de los enclaves de Bárcena Mayor o Los Tojos.

SAMSUNG DIGITAL CAMERAChus, con La Concilla y el Collado de Sejos al fondo

 

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Chus me dio envidia……..

  Hacemos un pequeño descanso en la cabaña que se encuentra en la misma braña, tras lo cual enlazamos la carretera de Palombera por Ozcaba. Un corto tramo por carretera de nuevo nos deposita en la Venta de Tajahierro. La pista que parte a la derecha es ancha y de fácil tránsito, de uso ganadero, que se dirige a los Puertos de Sejos: tras unos 8 km de ligera ascensión, llegamos a una cabaña en las inmediaciones del Vao la Corva, y continuamos hacia la derecha ya entrando en los Puertos bajo la atenta mirada del Cueto los Culeros (1757m).

Los Puertos de Sejos pertenecen a la llamada Mancomunidad Campóo-Cabuérniga, y sirven de lugar de pasto al ganado de los valles cabuérnigos y campurrianos al menos desde el siglo IX, siempre por turnos y en base a unas ordenanzas de uso muy antiguas que con el tiempo se han ido adaptando a la situación socioeconómica actual.

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La comitiva, de izquierda a derecha: Isra, Isidro, Saul, Chus y Javi

 

 

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Los Molinucos del Diablo

 

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Bosque caducifolio en plenitud otoñal

 

Tras un rápido descenso por una pista de piedra suelta llega el momento de decidir: la idea inicial contemplaba la posibilidad de ascender hasta el Collado de Sejos (famoso además por los menhires que allí se encuentran), para posteriormente bajar hasta Uznayo, ya en los dominios del Nansa, llegar a Tudanca por la carretera de La Cohilla, y volver a ganar el Valle del Saja a través del Prao Concejo y posteriormente la Braña de Bucierca, pista a través de la cual se desemboca en las inmediaciones del pueblo de Saja.

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Isidro en uno de los tramos ciclables de la Canal de Cureñas

 

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Isidro de nuevo, esquivando gnomos

 

Vamos mal de tiempo y finalmente decidimos acometer el descenso por la Canal de Cureñas. Un último vistazo a las cumbres que flanquean los Puertos tanto por el sur, con el Cueto Cordel (2052m), el Iján (2084m) y el Cueto de la Horcada (2111m), como por el norte con el Cueto de La Concilla (1922m) y el Cueto de los Escajos (1517), y tiramos campo a través por una braña que rápidamente nos deposita en el fondo de un barranco, para ganar un estrecho camino no ciclable que discurre paralelo al río Alberiza, en plena Zona de Reserva Cureñas-Canal del Infierno. Pronto abandonamos el dominio de los pastos para sumergirnos en un impresionante bosque caducifolio de abedules, hayas y robles, pletórico de colores otoñales, por el interior del cual discurre el camino de bajada, muy técnico en la mayor parte de su recorrido, y que hace que echemos la bici al hombro en no pocos tramos, aunque quien más quien menos hace gala de su pericia al manillar consiguiendo bajar montado buena parte del recorrido, no siendo este mi caso. Justo al comienzo del hayedo contemplamos a nuestra izquierda unas bonitas formaciones rocosas: son los llamados Molinucos del Diablo, bloques fisurados y apilados de arenisca rojiza que a modo de torres ruinosas, presiden esta parte alto del río. Tramos a pie y tramos en bici nos depositan en el precioso área de confluencia de los ríos-afluentes del Saja, Bijoz y Cureñas: cruzado el puente, un último tramo ciclable de unos dos kilómetros de bosque nos permite coger algo de velocidad por un piso completamente cubierto de hojarasca, para salir a la carretera, donde dos de los compañeros han de reparar sendos pinchazos. Tras ello, bajamos hasta los vehículos parando antes en el Pozo del Amo, cuyas cascadas arrojan gran cantidad de agua proveniente de las lluvias de los últimos días y de la fusión de la poca nieve que ha caído hasta la fecha.

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Pozo del Amo

 

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Mapa e itinerario

Escalada en la Sierra de La Cabrera (Madrid)

Ya había ganas de bajar a disfrutar del granito de la zona centro, y es en el puente de noviembre cuando decidimos poner rumbo sur empujados por las malas previsiones meteorológicas que hay para estos días en Cantabria y alrededores.

La Sierra de La Cabrera se sitúa en el extremo oriental de la Sierra de Guadarrama, que forma parte del Sistema Central. El granito al que hemos venido a encaramarnos es un tipo de roca muy antigua, cuya formación se origina a partir de grandes cantidades de magma que desde la astenósfera ascienden a la superficie, formándose este tipo de morfologías que ahora tenemos enfrente y que la erosión a lo largo de millones de años se han encargado de modelar y retocar.

 

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Pico La Miel…..buen granito!!!!

Siempre he considerado interesante el hecho de encaramarme a las rocas, pero además la curiosidad por saber el cómo y el por qué del origen de los diferentes tipos de rocas en particular y  formaciones montañosas en general actúa como un aliciente en los viajes de escalada, al poder observar estos paisajes in situ.

 

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No hay manera de hincarle el diente a este quesu!!

 

Pues bien, ante nuestros ojos tenemos la Sierra de La Cabrera, cuya altura es muy relativa, teniendo en cuenta que ya de por si nos encontramos en la elevada meseta castellana: los desniveles entre el parking y las culminaciones son bastante modestos, y por lo general, las aproximaciones a pie de vía son bastante cortas.

Hemos salido de Cantabria tras un buen madrugón: tras tres horas y media de viaje, nos encontramos ante un sinfín de posibilidades para tres cordadas que somos: bloques altos, bajos, paredes, placas, fisuras y un largo etcétera: mientras Florín y Teo aproximan hasta el Pico La Miel a hacer la vía clásica de La Cabrera por excelencia, El Espolón Manolín, el resto de cordadas nos acercamos hasta el llamado Bloque Californiano,  donde tenemos 4 vías de no más de 10 metros cada una, con graduaciones que oscilan entre el 6 a y el 6 b: que a nadie engañe la modestia de los números: se trata de un tipo de escalada en fisura que a los que no estamos acostumbrados a este tipo de escalada nos pone en nuestro sitio. Empotres de puños, manos y pies requieren de la técnica apropiada, además de la autoprotección a base de friends. Es necesario el empleo de esparadrapo para las manos o guantes, ya que los minerales que componen el granito con sus diminutas aristas muerden.

 

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El Bloque Californiano es perfecto para ir introduciéndonos en el arte de subir fisuras.

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Pelayo catando fisuras

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Pablito sabe lo que se hace

 

Pablo se desenvuelve con soltura, ya conoce los entresijos de la técnica: no en vano fue su segundo hogar durante una temporada, antes de su viaje a Yosemite. El resto nos peleamos con las fisuras con mayor o menor éxito, pero con mucho disfrute.

 

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Seco, siendo engullido por un offwidth

Aunque el tiempo está raro decidimos terminar la jornada en el Pico La Miel y sus inmediaciones: Pelayo y Seco tiran para el Espolón Manolín, mientras que Pablo y yo nos vamos a una vía inmediatamente a la izquierda, la Esteban-Altieri. Solo nos da tiempo a hacer el primer largo, caracterizado por una preciosa laja de autoprotección, que se escala perfectamente en bavaresa. El viento y la amenaza de lluvia inminente nos echan para abajo, pero estamos contentos con la jornada de escalada.

 

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Pablito, primer largo de la Esteban Altieri

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Fisura-bavaresa en la Esteban Altieri. 

 

Dedicamos el resto de la tarde a comentar la jugada en un bar, tras lo que nos ponemos a buscar un buen vivac, ya que ha empezado a llover: terminamos durmiendo en un chalet a medio construir: tenemos techo y tenemos comida; de la banda sonora se encargan dos perros de una casa de las inmediaciones durante toda la noche.

 

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 Desayunando en la terraza de nuestra suite

 

A la mañana siguiente luce el sol, y mientras Seco y Pelayo vuelven al Pico La Miel, Pablo y yo vamos a la zona más occidental de la sierra, a por una vía que Pablo tenía en mente: la vía Moraleda, que se encuentra en el risco El Pajarito. Llama la atención el hecho de que a pesar de formar parte de la misma sierra, las formas de los  riscos de esta parte varían sensiblemente si los comparamos con el Pico La Miel, en el otro extremo, y con una morfología como de “domo”; en este entorno del Risco del Pajarito, las peñas presentan una morfología más “acastillada” en forma de torres, con perfiles y fisuras más rectilíneas, netas y regulares. Esta comparación que establecemos entre el Pico La Miel y el Risco del Pajarito, podemos extrapolarla a una zona muy cercana pero a mayor escala: El Yelmo y El Pájaro, en la Pedriza de Manzanares. Esta diferencia de formas es resultado de la forma en la que el granito se erosiona: en el caso del Pico La Miel, la roca se disgrega a modo de “capas de cebolla”, mientras que en el caso de El Pajarito, la erosión sigue unos patrones facilitados por la regularidad de las fisuras y fracturas que presenta.

 

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 Típicas placas de adherencia en el segundo largo de La Moraleda

 

Salimos desde el convento-monasterio y ascendemos durante un poco más de media hora, por un sendero bien marcado que trascurre entre bloques de granito y arbustos de jara pringosa (Cistus Ladanifer), el tipo de matorral más característico de estos entornos y cuyo peculiar aceite (ládano), que se encuentra en las hojas, no solo impregna el ambiente con su olor sino que además inhibe el crecimiento de otras plantas, convirtiéndola en la especie dominante. Varias son las utilidades farmacológicas que se atribuyen al ládano, destacando una de acción sedante del sistema nervioso, y otra antigastrálgica (alivio de los síntomas de las gastritis), aunque esta última no me convence dados los gases que Pablo arrastra durante el camino de ascenso, y que yo, por encontrarme detrás, voy sufriendo, a veces en silencio y a veces no.

 

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Increible fisura en el último largo de La Moraleda (Risco del Pajarito)

Ya vislumbramos el risco del Pajarito, por donde trascurre la vía. A pie de pared comentamos la tranquilidad del sitio, ya que no nos encontramos ninguna cordada: el ambiente es excepcional, y la vía promete: dos primeros largos de placa de adherencia bien protegidos de hasta 6 a, seguidos por un bonito largo variado de fisuras fáciles, y un soberbio largo final de fisura que Pablo supera sin mas inconveniente que un molesto viento que se empieza a levantar. Dos rápeles nos depositan en el suelo, y marchamos dando un agradable paseo por la misma falda de la sierra contentos de haber conocido parte de este rincón de La Cabrera, y poniendo punto y final a este pequeño viaje, ya que la previsión de mal tiempo no nos invita a quedarnos un día mas.

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Croquis vía “La Moraleda”. Risco de El Pajarito

Corredor del Marqués (Torre de Santa María, Picos de Europa).

Le propongo a Samu una visita al Macizo Oriental de los Picos de Europa para ascender una de las vías más clásicas de moderada dificultad de todo este sistema montañoso, y sin atisbo de pereza acepta, así que ponemos rumbo rápidamente hacia Cangas de Onís. Es enero de 2012, y unos cuantos amigos han estado escalando por la zona una serie de  buenas vías en la Torre de Santa María (Vía Canal Derecha, por Pelayo, Pablito y Seco), y Pili-Cristina (por Mario Collado y Aurelio), Peña Santa (Vía Directa, por Pelayo, Pablito y Seco), etcétera, y las condiciones son buenas según sus informaciones. Samu y yo nos conformamos con una vía más modesta en cuanto a dificultad, pero perfecta para ir rodando y asimilando conocimientos y experiencias en el arte de la escalada alpina invernal, y de paso echar un vistazo a este rincón del macizo, que ninguno conocíamos.

1Torre de Santa María

 

2Torre de Santa María y Los Argaos

 

La realidad supera las expectativas: nos quedamos atontados de la belleza del entorno en cuanto vemos los Lagos de Covadonga con la Torre de Santa María al fondo y la línea que sigue el Corredor del Marqués impreso en blanco en su cara norte.

Los Lagos de Covadonga son un bello monumento natural, ciertamente humanizado al estar rodeado de carreteras y pistas de acceso, pero carreteras que al fin y al cabo nos han permitido acceder rápidamente hasta sus inmediaciones. Además, la masificación que presenta este entorno en verano no es tal en estos días invernales: es de agradecer, pues la soledad acrecienta su belleza.

Sobre estos lagos, añadiremos que son en realidad cubetas de sobreexcavación glaciar formadas gracias a la acción de las lenguas de hielo que bajaban de las montañas de esta parte del Macizo Occidental. Cabe preguntarse el por qué se acumula el agua en una zona donde predominan las calizas, que como ya sabemos, no retienen el agua al ser permeables: pues bien, en este caso, el tipo de material que encontramos bajo los lagos es la arcilla, que es impermeable e impide que el agua se infiltre hacia capas inferiores, reteniéndolas.

 

3Largos inferiores

 

4Largos inferiores

 

Dejamos el coche en las inmediaciones de Vega Huertu y emprendemos la marcha hasta el refugio de Vegarredonda: la aproximación sin nieve es bastante corta y llevadera, pues son no más de 5 km con 500 m de desnivel positivo.

Vegarredonda dispone de dos refugios, uno de los cuales permanece abierto en invierno, y que cuenta con literas y colchones, todo un lujo: además disponemos de fuente justo enfrente.

A la mañana siguiente, madrugamos y a la luz de los frontales emprendemos la aproximación hacia nuestro objetivo: El Corredor del Marqués, en la cara norte de la Torre de Santa María (2486m).

El paisaje es espectacular a la luz de las estrellas y la visibilidad muy buena: seguimos avanzando hasta la base de la denominada Llampa Cimera: conviene prestar atención a esta zona en invierno, ya que se trata de un lugar con acumulación de grandes espesores de nieve y frecuentes aludes, canalizados desde lo alto del circo delimitado por el Porru Bolu al oeste, la Cumbre de Cebolleda al norte, y la cresta de Los Argaos al este. Nos calzamos los crampones y giramos hacia la izquierda hasta ganar  el Collau La Fragua para seguir ascendiendo al pie de la cara este de Los Argaos hasta el entorno conocido como Las Barrastrosas, ya con la Cemba Vieya a la vista, y punto de arranque de nuestra vía. Cemba Vieya significa “nieve vieja”, y nos puede dar una pista sobre el por qué de este nombre: hasta no hace mucho tiempo, se asentaba aquí un helero permanente, un último residuo de la Pequeña Edad del Hielo (una época entre los siglos XIV y XIX donde el hemisferio norte tuvo un modesto enfriamiento), y que hoy en día presenta un gran nevero que permanece formado gran parte o todo el año, dada su ubicación a la sombra en la cara norte de la Torre de Santa María.

SAMSUNG DIGITAL CAMERAA Samu le tocó en el sorteo el largo más guapo de toda la vía: el último

 

SAMSUNG DIGITAL CAMERAÚltimo largo: hielo buenísimo

 

En total, unos 1000 metros de desnivel y 2 horas de pateo desde Vegarredonda nos han puesto por fin al pie de nuestro objetivo.

Sobre la vía: se trata de una ascensión técnicamente poco complicada, con un paso sencillo de roca en el primer largo, y una última y preciosa tirada de cuerda que encontramos con excelente hielo y con una inclinación máxima de 60 grados. El resto de la vía trascurre con rampas de nieve dura de hasta 55 grados que se protegen muy bien con algún tornillo en el caso de encontrar planchas de hielo, estacas e incluso fisureros o friends en roca: pero de modo general es un itinerario que se puede realizar perfectamente con un mínimo de material.

Únicamente señalar que la última reunión se realiza en la antecima, donde encontramos un spit, y para acceder a la cima propiamente dicha puede resultar interesante montar un pasamanos con la cuerda por la arista que conduce a ésta, que si bien no presenta dificultades técnicas, no admite fallos o caidas.

SAMSUNG DIGITAL CAMERASamu en la antecima

 

9Disfrutando de las vistas con Peña Santa al fondo

 

10La Reina de los Picos: Peña Santa de Castilla, cara norte

Ya en el punto más alto disfrutamos de una increible vista, pero centramos nuestras miradas en la majestuosa cara norte de Peña Santa, la Reina de Picos, donde progresan varias cordadas por la Canal Ancha y la Norte Directa.

Varios rápeles nos depositan de nuevo en la Cemba Vieya y descendemos con cuidado por las Barrastrosas, pues la nieve está muy dura y no podemos evitar recordar el accidente que tras un resbalón en esta zona sufrió Pedro Udaondo hace unos pocos años mientras se dirigía a ascender el Corredor del Marqués, el cual había realizado no menos de 30 ocasiones. Gran montañero de los Picos de Europa, con la primera ascensión invernal al Picu Urriellu en 1956, y con multitud de aperturas en todos los macizos del Parque Nacional, destacando la muy conocida vía Cepeda a la cara este del Picu, entre muchas otras. Mis respetos desde aquí para un hombre que a los 73 años dejó la vida en sus amadas montañas.

Ya de vuelta al refugio, coincidimos con Simón Elías, que ha estado haciendo de las suyas por esta zona durante varios días, con una serie de ascensiones rápidas en solitario.

Llegamos al coche con la tarde bien avanzada y nos vamos para casa con las buenas sensaciones que te dejan dos días de actividad en la montaña en buena compañía.

11Croquis de la vía