Ascensión al Volcán Cotopaxi (5987 m), Ecuador.

Aunque fue en 2005 cuando realizamos esta ascensión, he rescatado parte de este texto de un artículo que escribimos en el anuario de  la naturaleza de Cantabria, Locustella, quizás porque me apetecía de alguna manera recordar todos aquellos meses vividos en un país tan impresionante como es Ecuador, al que tan agradecido estoy en muchos sentidos.

 

13Ilinizas Norte e Ilinizas Sur, vistos desde las laderas del Cotopaxi

12Cerro Antisana, desde el refugio

10Los Ilinizas, de nuevo

 

Dice una antigua leyenda que hace muchos años Taita Cotopaxi y Mama Tungurahua formaban un conflictivo matrimonio. Ambos discutían día y noche, y a menudo durante sus peores discusiones se arrojaban piedras el uno al otro. Fue entonces cuando nació entre ambos la montaña Saraucu, surgida de los montones de piedras que ambos cónyuges se arrojaban. Saraucu se hizo incluso más grande que Cotopaxi, y fue entonces cuando éste último entró en iracunda erupción. Ésta fue tan tremenda que derribó el montón de piedras de Saraucu, haciendo que hoy sea sólo una pequeña loma. Durante siglos, los incas rezaron bajo las faldas de Cotopaxi, donde aún hoy es posible ver las piedras de culto, rogando para obtener buenas cosechas.

 

11Paisajes volcánicos

9Paisajes volcánicos

11Paisajes volcánicos

 

Su ubicación en la provincia de Cotopaxi y a unos 60 km al sur de la ciudad de Quito, permite la contemplación de sus laderas permanentemente cubiertas de hielo y nieve desde la misma capital, en aquellos días en los que el murallón oriental de la Cordillera de Los Andes no se encuentra cubierto por las nubes.

Con sus 5.897 m está considerado como el volcán activo más alto del mundo. Ha sido históricamente un volcán catastrófico: los primeros documentos que se tienen de sus erupciones datan de 1534; desde entonces el Cotopaxi ha presentado varias erupciones importantes. Éstas generaron caídas de cenizas y escorias, flujos de lava, flujos piroclásticos y lahares que afectaron severamente las aldeas aledañas. Un damático ejemplo de los efectos destructivos del volcán es la ciudad de Latacunga, destruida en 1742, 1768 y 1877, principalmente por el efecto de los destructivos flujos de lodo y escombro (lahares), generados como consecuencia de la fusión parcial de la capa de hielo y nieve del volcán. Morfológicamente hablando, el Cotopaxi es un estrato-volcán joven, de forma cónica y simétrica, con un diámetro basal de unos 20 km y un perfil originado por la emisión de lavas, cenizas y materiales que tras su acumulación determinan esa regularidad en las laderas de pendientes con flancos que oscilan entre los 30 y los 45 grados. Su extraordinaria altura se debe a su desarrollo sobre los vestigios de un cono volcánico anterior. La cima se encuentra coronada de un refulgente casquete glaciar con un volumen estimado 0,5 Km cúbicos, con un cráter de espectacular boca circular de 800 m de diámetro y unos 100 de profundidad, donde la intensa actividad de las fumarolas no permite la acumulación de nieve. El efecto del calentamiento global es patente en el glaciar de Cotopaxi: si bien en la actualidad sus hielos descienden hasta una altura de 4900 m de media, hace 20 años el pie del glaciar alcanzaba los 4600 m de altitud.

 

14Glaciar del Cotopaxi

8Seracs en las inmediaciones del refugio

15Paseucos de aclimatación

Cotopaxi fue escalado por primera vez en 1872 por el alemán Wilhem Reiss, acompañado por el colombiano Ángel Escobar. Sin embargo se puede afirmar que la expedición a este volcán más importante jamás hecha, fue llevada a cabo por el inglés Edward Whymper, que junto a los hermanos Carrel, italianos, pasó una noche acampado en el cráter del Cotopaxi. Ellos hicieron los primeros ascensos a gran parte de los picos más altos del país: Chimborazo (6310m), Cayambe (5790 m), Antisana (5758 m), Iliniza Sur (5248 m), Carahuairazo (5020 m), Sincholagua (4893 m), Cotacachi (4944 m) y Sara Urco (4670 m), lo cual no deja de ser una hazaña, si tenemos en cuenta los precarios medios de los que se disponía en aquella época de estas primeras ascensiones en territorios andinos.

 

16Fauna en las inmediaciones del refugio

5Barreras de seracs

4Frescor matutino

 

Admirados por este gigante, decidimos intentar su ascensión. Una vez contratados los guías y tras un acceso rodado al Parque Nacional, llegamos al refugio situado a 4800 m. Ya de antemano habíamos decidido alargar un poco nuestra estancia 12 horas más, con el motivo de optimizar la aclimatación de nuestro organismo a la altura y la falta de oxígeno. Tras unas horas de descanso en nuestras literas, comenzamos el ascenso a la 1 de la mañana, cuando el glaciar se encuentra en las mejores condiciones para su tránsito, ya que la solidez del hielo, gracias al frío, puede evitarnos más de un problema con grietas ocultas.  Para la ascensión es recomendable una buena condición física y una aclimatación adecuada, amén de unos conocimientos básicos en el uso de las herramientas de progresión glaciar: la vía normal no presenta grandes dificultades técnicas, y el desnivel a superar no supera los 1200 m, pero la falta de oxígeno se nota, y no poca gente da media vuelta por los síntomas del Sorochi (mal de altura en el idioma Quíchua).

 

17A la altura de Yanasacha (piedra negra)

6Seguimos ascendiendo

Iniciamos pues la ascensión en una apacible noche sin apenas viento ni nubes, gracias a lo cual pudimos contemplar perfectamente en la lejanía las luces de la estrecha y alargada capital de Ecuador, Quito, situada casi en el extremo norte de la denominada “Avenida de los Volcanes”, un impresionante pasillo que se alarga hacia el sur y jalonada por un buen número de estos en sus márgenes a lo largo de todo el surco.

La ascensión a la luz de los frontales puede ser monótona, pero a las seis de la mañana amanece, momento en el cual nos topamos con un impresionante resalte denominado Yanashasa o Piedra Negra, muy cerca de la cima. En este momento el tiempo es variable, con intermitencia de claros y neblinas, y un ligero viento que empieza a levantarse. Ya en la cumbre, el aire enrarecido y el intenso frío nos trasporta a un leve estado de ensoñación mientras contemplamos por fin la magnitud del negro cráter y los fantasmales vapores sulfurosos que surgen de su interior.

 

18Foto de cumbre

7El impresionante cráter, de 800 m de diámetro

 

Unos minutos de descanso, las felicitaciones y las fotos de rigor, nos permiten recuperar el resuello para iniciar el descenso, llenos de agradecimiento y veneración hacia el dios-volcán Cotopaxi por habernos abierto las puertas de su reino.

 

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